Da la vuelta al mundo en bicicleta contra la violencia hacia la mujer

Cristina Spínola es la primera española en lograrlo y ha tardado 3 años y recorrido 27 países y 5 continentes. La periodista grancanaria es la primera española en dar la vuelta al mundo en bicicleta sin apoyo técnico y sin tregua y ofrecerá una conferencia en el Paraninfo de la ULL esta tarde [19 de julio] e impartirá un taller para mujeres viajeras en solitario mañana jueves 20 en la Librería de Mujeres de la capital tinerfeña.

Cristina Spinola dará una conferencia hoy a las 19.00 horas en el Paraninfo de la Universidad de La Laguna, dentro del ciclo ULLDebates, e impartirá mañana jueves un curso exprés para mujeres que quieran viajar solas en la Biblioteca de Mujeres de Santa, también a las 19.00 horas.

Spínola llegó a principios de mayo a la capital grancanaria después de recorrer 27 países en 3 años y un mes y hacer casi 30.000 kilómetros en los cinco continentes. En total ha recorrido 28.000 kms en el mundo entero. La reportera de televisión comenzó su periplo hace 3 años, el 15 de marzo de 2014, en Durban, Sudáfrica, recorriendo el este de África hasta Mozambique, Malawi, Tanzania, Kenya y Etiopía. Desde Etiopía voló a la India, país que atravesó hasta Nepal, descendiendo por el Sudeste Asiático, cruzando Burma, Tailandia, Malasia, Singapur, Indonesia, para posteriormente trasladarse a Nueva Zelanda y Estados Unidos, donde comenzó su andadura en América en Los Ángeles. Cristina puso fin a su singladura cuando llegó el pasado 21 de marzo a la ciudad argentina de Ushuaia, conocida como la ciudad más austral del Planeta, próxima al Polo Sur.

Después de 38 meses pasando todo tipo de calamidades, Spinola afirma sentirse muy afortunada de seguir sana y salva. Por cada país que ha pasado, la canaria ha promulgado la igualdad de género y la necesidad de que los gobiernos ejecuten cambios legislativos que protejan efectivamente a las mujeres del maltrato doméstico y del abandono familiar cuando hay descendencia. Además, ha destacado la necesidad de que la mujer pueda acceder a la educación y labrarse una profesión para que no viva situaciones de riesgo en el futuro. “En algunos países el trato a la mujer es denigrante y se la castiga a diario físicamente y escatológicamente en el ámbito familiar”, señala. “Hay países como Tanzaniadonde se les cortan las extremidades, o India, donde se les quema la cara con ácido cuando no obedecen a sus cónyuges”. En otros países, como Mozambique, las mujeres y los niños son prácticamente los únicos que trabajan el campo.

Con esta hazaña, en solitario durante el primer año y medio, y en compañía de la fotógrafa letona Marika Latsone el resto del periplo, Cristina Spinola ha tratado de servir de inspiración a muchas mujeres del mundo para que sean independientes y autosuficientes y mejoren su autoestima para hacer frente a las adversidades. A través de su Canal de Youtube y blog http://www.solaenbici.com , la periodista muestra cómo va superando cada tramo de la ruta sobre su bicicleta.

Pueden ver un resumen de su viaje en este videoEn su paso por Colombia publicó “Taller de Felicidad, Claves para Crear la Vida que Quieres”, libro de desarrollo personal a la venta en AMAZON en 3 idiomas ( Español , Inglés y Portugués).

Fuente del texto: lavozdelapalma.com.

 

El jazz en femenino de Woman to Woman deslumbra en Vitoria

Cécile McLorin Salvant destaca en un proyecto compuesto únicamente por mujeres

Desde la izquierda, la pianista Renee Rosnes, la cantante Cécile McLorin Salvant, la clarinetista Anat Cohen, la trompetista Ingrid Jensen, la contrabajista Noriko Ueda, la saxofonista Melissa Aldana y la baterista Alison Miller.

Desde la izquierda, la pianista Renee Rosnes, la cantante Cécile McLorin Salvant, la clarinetista Anat Cohen, la trompetista Ingrid Jensen, la contrabajista Noriko Ueda, la saxofonista Melissa Aldana y la baterista Alison Miller. L. RICO

La clausura de la edición de este año del festival de jazz de Vitoria confirmó de nuevo algo que muchos ya sabíamos: Cécile McLorin Salvant es lo más grande que le ha pasado al jazz vocal en las últimas décadas. La cantante regresaba al festival dentro del proyecto Woman To Woman, una formación de élite ensamblada por la pianista Renee Rosnes y compuesta únicamente por mujeres.

Aclaremos desde ya que no hay nada de anecdótico o de rareza en este grupo. El sentido de esta unión es evidente y necesario: poner el foco sobre el enorme nivel de muchas mujeres jazzistas, gran parte de ellas muy por encima de otros importantes nombres masculinos de la escena. Si alguien percibe el más mínimo atisbo de discriminación positiva o de cuota de género a cubrir, que se lo quite de la cabeza: el de Woman To Woman fue, con una gran diferencia, el mejor concierto de jazz que ha albergado este año el festival.

¿Es por casualidad? ¿Es, tal vez, porque las componentes de este supergrupo son las mejores mujeres jazzistas del mundo? No y no. Todas ellas son extraordinarias pero, aparte de la milagrosa McLorin Salvant, son solo algunas de las muchas, muchísimas mujeres que están en la primera línea del jazz contemporáneo, figurando entre los mejores intérpretes del mundo en cualquier instrumento que se les ocurra.

Eso no quita que la formidable selección de Rosnes sea imbatible. Con una sólida rítmica completada por la contrabajista Noriko Ueda y la baterista Allison Miller, además de la cantante y tres solistas de la talla de la saxofonista Melissa Aldana, la clarinetista Anat Cohen y la trompetista Ingrid Jensen, era más que previsible que el concierto fuese magnífico.

El set se compuso de dos temas con la banda al completo para abrir y cerrar, y un repertorio en el que las improvisadoras iban alternándose, con algunas piezas protagonizadas por la cantante y otras consagradas a diferentes formatos instrumentales. Esto provocó cierto aire a menú degustación, dejándonos con ganas de disfrutar de un concierto completo de cada solista, y con la sensación de que este año el festival hubiera sido infinitamente más interesante si cada una de estas mujeres hubiera presentado día a día sus proyectos personales.

Aún así, como confluencia de talentos el grupo es un auténtico éxito, porque cada pieza de su repertorio da alas a una o varias de las solistas, pasando de los fascinantes vuelos armónicos de Aldana al exquisito pianismo de Rosnes, y a momentos tan inspiradores como la versión de Flamenco Sketches en cuarteto con Jensen o el impresionante Yesterdays que McLorin Salvant recreó ante el enmudecido público de Vitoria.

No exageramos afirmando que hubo lágrimas cuando la cantante interpretó de forma escalofriante el Gracias a la vida de Violeta Parra, al igual que durante el bis, en el que recuperó su infalible y emocionante versión de Alfonsina y el mar, a dúo con Rosnes.

Hay que insistir: lo de McLorin Salvant no es simple talento; hablamos de un octanaje musical que podría elevar a la vocalista a la altura de nombres como Billie Holiday o Frank Sinatra, porque ya hoy, con 28 años, es una de las cosas más asombrosas que se pueden escuchar sobre un escenario. Olviden todo lo que conocen si aún no se han plantado frente a ella. Háganse con sus discos y bajo ningún concepto se la pierdan la próxima vez que tengan ocasión de verla en directo.

Mientras el panameño Rubén Blades cerraba el festival en Mendizorroza, el gran George Cables comenzaba la última de las actuaciones que cada noche han llenado de jazz genuino los salones del hotel Canciller Ayala. Poder escuchar a Cables —uno de los más grandes pianistas de su generación— a distancia tan corta, y acompañado por gigantes como Essiet Essiet y Victor Lewis además, es como ir a desayunar al bar debajo de tu casa y que allí esté Arzak preparándote las tostadas. A pesar del ambiente ruidoso y la incomodidad del espacio, dejarse invadir por música tan auténtica como la de estos tres maestros es sin duda una de las mejores experiencias que ha ofrecido Vitoria este año, y el mejor cierre posible para este o cualquier otro festival.

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